
El Pisco, se ha convertido con el pasar del tiempo en uno de los productos más representativos y autóctonos del gentilicio peruano, acrecentado de gran manera por una larga trayectoria histórica que data del siglo XVI, cuando el Marqués Francisco de Caravantes introdujo en suelo inca los primeros brotes de vitis vinífera procedentes de las Islas Canarias, procediendo a sembrarlas y cosecharlas adecuadamente en la hacienda Marcahuasi en el Cuzco, registrando así el primer proceso formal de elaboración de licor a base de uva conocido en toda Suramérica.
Esta histórica implementación de labores vinícola en Perú, se vio consolidada tras la fundación de importantes poblaciones como Lima en 1535, la cual para esa época fue llamada Ciudad de Los Reyes, iniciando también la construcción de santuarios e iglesias católicas con fines de promover el cristianismo en estas tierras, para lo cual necesitaban proveerse del vino correspondiente para los actos religiosos propios de esta doctrina.
El Pisco nace de la mezquindad de los productores de vino español, quienes tras el inesperado éxito del exquisito vino importado del Virreinato del Perú hacia tierras españolas a principios del siglo XVII, sintieron amenazados sus principales sistemas de producción y comercialización, solicitando urgentemente al Rey Felipe II, que prohibiera inmediatamente la importación de este producto, hecho que se concretó en 1614, provocando la intensificación de la comercialización interna del producto, y la aplicación de diversas alternativas de presentación y procesamiento de la uva, siendo procesado en la localidad de Ica, un aguardiente destilado claro que contaba con características particulares, y un sabor intenso nunca antes alcanzado, el cual rápidamente se fue consolidando como el preferido tanto de la población local, como de los numerosos viajeros que arribaban diariamente a los diferentes puertos de esta región.
La palabra Pisco pertenece al ancestral vocablo “quechua” usado para identificar a las numerosas aves que existían en la región, aunque también era usada para referirse a las comunidades de alfareros o ceramistas que en la época post-colonia se encargaban de elaborar recipientes de barro o botijas para almacenar bebidas alcohólicas, siendo conocidos tanto los envases como los mismos trabajadores como “Piskos”.
El Pisco, Patrimonio Cultural del Perú
Con el paso del tiempo El Pisco se convirtió en licor bandera del Perú, nombrado patrimonio cultural del gentilicio peruano, y el producto interno más exportado en la historia, siendo reconocido internacionalmente como referente directo y autóctono de este país, gracias a las ancestrales técnicas exclusivas utilizadas en su cosecha, recolección, extracción, procesamiento y destilación, las cuales se han mejorado constantemente tanto en la provincia de Pisco, como en Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y en los valles de Locumba, Sama y Caplina en el departamento de Tacna, donde el fruto se adaptó perfectamente al clima propio de estas regiones, derivando en una gran cantidad de empresas y bodegas que se dedican exclusivamente a esta industria, procesando en la actualidad numerosas clases de licores y destilados los cuales gozan en su totalidad, del prestigio y reconocimiento que le agrega el afamado Pisco Peruano.
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